miércoles, 17 de febrero de 2010

Google Reader (1000+)

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Mentes brillantes en espíritus despiertos!
La conducta humana tiene tantos matices, pasan los años y no terminamos de descubrirnos o identificarnos. Somos más profundos y en el ancho Océano proyectamos la conciencia de lo no predecible y lo desconcertante de estar atados al Tiempo. Si vemos hacia arriba vislumbramos, si es de Noche y esta iluminada, lo constrastante de lo infinito con lo finito. La distancia entre lo explicable y lo no descifrado aún.
¿Que esperamos de todo este proceso?
¿Podremos reconocer algún el límite dentro de un diseño tan complejo como lo que divisamos como la Ventana al Universo?
¿Continuamos buscando Paternidad responsable en ese Alguien que dejándonos un testimonio de su Amor nos sujeto a Conocerlo por medio de una fé tangible basado no en suposición sino en demostración?
Dios existe pero el va más allá de lo existente.
Dios es Padre pero decidio esconderse en la voz de la conciencia ligada a lo moral.
Dios se manifiesta pero no se revela del todo, sigue siendo un misterio.
Dios se revela en nosotros pero nos dibujamos nosotros antes que él en nuestra suficiencia y padecemos de un extraño vacío que nunca logramos determinar el porque somos tan inquietos.
Somos criaturas en transición y somos luces que se encienden y se apagan.
Somos tornados de vida y somos quietud en el silencio momentáneo de la satisfacción y en la consecuencia de lo no tangible.
Somos de derivados de otra condición a la cual no regresamos pero que en la continuidad de la existencia reconocemos lo ya vivido y saboreamos lo ya descartado como una rueda en medio de otra que se desplaza y encuentra rutas en el infinito. La vida y la Muerte.