viernes, 30 de julio de 2010

Cultivando una luz propia



Una de estas noches me puse a dibujar ideas en un programa que se llama Paint. No pense más que en la luz de los arboles, suena raro pero no son arboles de navidad, es un concepto que vengo utilizando desde hace unos años que tiene que ver con el crecimiento del ser humano proyectando su esencia en lo que vive y determina ser.
Realmente el concepto no es propio, lo tome de un viejo y grueso libro que habla de la sabiduria en el buen vivir. Allí encontré la visión de los arboles representando al hombre en la exploración de su propio mundo basado en leyes Divinas. Recuerdo que en mi primera exposición de pinturas mi tema referencial fue este mismo, todos los cuadros representaban en figuras de arboles los diferentes maneras en que el ser humano se comunica con su entorno. Tome el tema de los arboles relacionandolos con las cuatro estaciones y con eso represente las etapas del ser en los procesos de la vida. Nada nuevo para otros pero todo un evento para mi.
El analisis de lo que en si trabaja el hombre proyectando su mundo se ve representado en las raices del arbol, eso tiene que ver con motivaciones, estas van ligadas a nuestros sueños y aspiraciones que a su vez nos comunican con la esencia del corazón. Somos lo que determinamos ser, se oye facil pero cada uno de nosotros requiere una experiencia de crisis antes de llegar a consolidar lo que realmente queremos ser. Lo simple seria pensar que todo viene en el paquete de nuestros genes, de hecho se ha comprobado que hay cierto preordenamiento en nuestra conducta basado en el dictado genético. Nacemos con propósitos ya con género definido. Pero siendo espíritu buscamos nuestra propia identidad y la única manera de hallarla en conectandonos a la fuente Universal, el Trono del Dios, creador de todo cuanto existe.
Nuestra crísis existencial tiene su porque y para que, en la senda del espíritu hallamos la visión de lo que somos. Somos espíritu con cuerpo y tenemos un alma. Somos complejos en contenido y especiales en destino y propósito. Tenemos Luz propia, pero esa luz tiene que ver con dos lumbreras complementarias, como la luna y el sol, la luna es el prójimo y el sol es el Padre creador. Sin el sol y la luna no podemos llegar a la plenitud en el vivir y en la libertad de escoger.
El viejo y grueso libro que mencione es la Biblia, los pasajes claves en este breve comentario son: por lo del arbol, el salmo 1 y por lo del Creador Padre dandonos luz de adopción, San Juan 3.16.
Jesús dijo "Yo soy el camino, la verdad y la vida..nadie llega al Padre sino por mi..".
Tenemos un puente cósmico, es el Gran Reconciliador, Jesucristo. El es la referencia más importante en nuestra búsqueda existencial.

1 comentario:

chas dijo...

Me parece importante, saber que somos arboles sembrados por Dios con escencia especial, y con una luz para cada momento de la vida, hay que crecer junto a la corriente.